Templo de Atenea Niké

 Llevamos pocas semanas en nuestro viaje por la historia y por fin hemos podido adentrarnos en la acrópolis de Atenas, dentro de esta, el Partenón nos ha parecido excesivamente grande y sobrevalorando, es evidente que es un gran edificio, pero a nosotros nos ha gustado más el templo de Atenea Niké, pues encapsula perfectamente lo que tiene que ser un templo de orden jónico, nuestro estilo favorito.

Cuando llegamos un compañero dijo que creía que el templo estaba en otra ciudad, en Niké, de la que también creía que se había creado la marca “Nike”, la colonia “Nike” y la expresión “niquelado”, pero no, evidentemente la palabra “nike” o en griego “Νίκη” era la diosa o personificación de la victoria, y nada tiene que ver con ninguna de las otras cosas mencionadas.

Como hemos mencionado, el Templo de Atenea Niké es un templo situado en la Acrópolis de Atenas, dedicado a las diosas Niké y fue construido en torno al 420 a. C. por Calistrates. Es el primer templo completamente jónico de la Acrópolis. Realizado en mármol, el edificio está consagrado a la diosa Niké, la diosa de la victoria, debido a la victoria griega sobre los persas. En la imagen apreciamos como la construcción se asienta sobre una escalinata llamada krepis la cual da acceso al templo. Por encima de ella vemos cuatro columnas de orden Jónico, por lo cual podemos afirmar que este tempo es tetrástilo y anfipróstilo.

Las columnas son el principal elemento sustentante del conjunto, sobre ellas se halla el entablamento, formado por un arquitrabe, un friso liso y una cornisa sobresaliente. Para acabar, sobre ella descansa un majestuoso frontón triangular, lo cual indica un techado a dos aguas. La disposición del entablamento es la propia del orden Jónico, en el que, como bien se nos muestra, las columnas tienen basa, el fuste está recorrido por unas acanaladuras llamadas aristas y el capitel está ornamentado con volutas. Es increíble como el tiempo ha permitido mantener algo así.

Fue cuando conseguimos entrar en el templo que pudimos apreciar la planta típica de los templos griegos, con un pronaos (un pórtico de acceso al templo), la naos donde imaginamos como albergaba una imagen de la diosa, y el opistodomos, donde guardaban el tesoro del templo y el cual estaba incomunicado con las otras dos partes de este. Aquí apreciamos ya un refinamiento mayor que el de la época arcaica, en la cual era más notorio aún la influencia egipcia y cretomicénica de los templos. En la época clásica pasarán a regirse por que “el hombre es la medida de todas las cosas”, realizando correcciones ópticas para que el templo sea perfecto para el ojo humano. Además son templos como este los que influirán en estilos arquitectónicos posteriores, como el Neoclásico y el Renacimiento.

Este templo es de las cosas más chulas que hemos visto por nuestro viaje por la historia hasta ahora, esperamos que os haya gustado tanto nuestra descripción como a nosotros mostrároslo,

¡Hasta la próxima!


Roberto González Rueda y Lucas Mena Montero 

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