Hermes con el niño Dioniso

El verano pasado pasado estuve de crucero por las islas de Grecia visitando diferentes museos y ciudades a lo largo de sus islas, después de finalizar el viaje en Estambul, para mí siempre será eterna Constantinopla, decidí informarme sobre la que me pareció la obra más bonita de todas: Hermes con el niño Dioniso.

Mi guía se llamaba Dionisio y me pareció muy interesante que en el siglo XXI alguien haya decidido llamar así a su hijo. El penúltimo día me llevó a Olimpia y allí, visité el Museo Arqueológico de Olimpia y su maravillosa escultura de Hermes y el niño Dioniso, como buen amante del arte, he decidido informarme sobre esta obra para que otros como yo, pueda entender la belleza del arte griego, en concreto, del periodo clásico.



A la izquierda del documento, podemos observar la escultura y cómo se ha conservado hasta la actualidad. Como podemos observar, ha perdido los brazos con el paso de los años. A la derecha del documento, logramos apreciar cómo era esta escultura en un inicio. En ambas imágenes apreciamos el mármol, pero todo indica a que la original era policromada.

Esta obra pertenece al arte griego, en concreto al periodo clásico (siglo IV a. C.), fue creada a manos de Praxíteles, uno de los escultores más destacados de la Grecia clásica. Dioniso me comentó que Praxíteles significa "el que completa la obra".

La obra, hecha de mármol, representa al dios Hermes sosteniendo al pequeño Dionisos durante su infancia. La temática es mitológica con una cierta comunicación entre las figuras ya que Hermes observa a Dioniso. Hermes aparece de pie, apoyado en una pierna. Este recurso, conocido como contrapposto, otorga a la escultura equilibrio y naturalidad. La figura sigue el canon de proporciones de ocho cabezas, derivado del modelo clásico de Policleto. Asimismo, Praxíteles introduce la curva praxiteliana, una ligera flexión del torso en forma de s que suaviza la postura y dota al conjunto de sensación de movimiento

La musculatura de Hermes es más pulida ya que busca transmitir belleza ideal y serenidad. El rostro del dios presenta rasgos juveniles y una expresión tranquila, casi melancólica. Desde el punto de vista técnico, se trata de una obra de bulto redondo y con pluralidad de puntos de vista. Praxíteles, al igual que Lisipo y Escopas, marcaron una época, y su influencia se extendió especialmente durante el Renacimiento cuando artistas como Da Vinci, Miguel Ángel o Rafael retomaron el canon de belleza equilibrado y armonioso que Praxíteles supo plasmar con tanta delicadeza en esta obra inmortal. Yo me he informado sobre el arte pero tú, ¿Sabrías diferenciar obras griegas de las renacentistas con los datos que te dejo más arriba?




                                                                                                                    Antonio González Holgado

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